SINTIENDO LA PAZ

.
Bajé del automóvil. Anduve
unos pasos. Apenas unos pasos
hacia la casa.
Una lluvia repentina de septiembre
comenzó a caer súbitamente
sobre la tarde y sobre mí.

(Me detengo. Estoy
frente a la puerta.
La lluvia cae ahora
con fuerza hacia la tierra.
La siento proyectarse, oblicua
ante mis ojos. Miro la casa. Alzo mi rostro
al cielo. Y sin saber porqué
me abandono.
Profundamente me abandono a esa paz
que cae sobre mis hombros,
sobre mi cabeza
largo tiempo. Tanto tiempo
que ya no puedo más (y entonces
comprendo porqué mis brazos se han vuelto
transparentes como el agua).

Entro en la casa. Mi mujer
espera. Me llama. Se acerca a mí.
Duda. Siente la humedad de mi cuerpo.
Me mira. Fijamente me mira. Finalmente
se entrega
.......a mi abrazo,
................a mi aliento;
y se abandona.

Tal vez
la paz del espíritu
sea esto: un improvisado,
sereno,
profundo abandono.


--oOo--

1 comentarios:

Anónimo dijo...

tu poesia es arrebatadora,tan cotidiana pero con esa fuerza que logra trasmitirse al espectador
Me place poder estar aqui,en cada historia que tu pluma escribe y en los relatos bellos de un espiritu que incansable desborda su bondad y carisma
UN SALUDO
GENESIS