NO SABRÍA DESCRIBIR

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No sabría describir
la febril intensidad de aquellas tardes.

Algún día entenderé porqué mi espíritu tranquilo
guiaba con ansia mis pasos hacia el parque
o porqué mis ojos se perdieron
en una mirada oscura como la noche.

.......(Hace algún tiempo, una muchacha,
.......venía al parque y se sentaba
.......sola frente a mí. Yo sentía sus ojos
.......deslizarse sobre la madurez de mi rostro
.......y una fuerza extraña
.......se apoderaba entonces de mi corazón).

La joven, un día
-como un ave que se alza
súbitamente en el aire- dejó de venir.
Pero yo no conseguiré olvidar
la indolente propuesta de su juventud.

La rigidez de mis manos me habla ahora
de un otoño que se aproxima
pacientemente por el norte.

.......(Me hubiera gustado preguntarle
.......qué busca una muchacha en el rostro
.......de un hombre que escribe
.......versos bajo los árboles).


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2 comentarios:

Ana Villalobos Carballo dijo...

Creo José Manuel que me vuelvo a sentir como la primera vez que leí este poema. Siento que estoy en ese parque, da igual si mirando o siendo mirada y, aunque sólo sea por ese breve instante que dura esa mirada, siento que la primavera vuelve a florecer en mis dias y el otoño, el mío propio, es sólo un espejismo. Es un bálsamo pasar por tus versos siempre sensibles y plenos de emociones y que en esta ocasión nos recubren con una hermosa mirada.

Un beso que te llegue al corazón

Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Un poema bellísimo, José Manuel.

Un instante que puede cambiar el recuerdo.

Enhorabuena
Un abrazo
Ana