NIÑOS SILENCIOSOS

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El sonido del timbre a las cinco
abría de par en par las puertas de la tarde.

Yo era un niño tímido y silencioso. Uno
de esos niños que siempre salen
los últimos de la clase.. Esperaba mi turno al fondo,
en ese lugar tranquilo donde la soledad del crucifijo
y los pupitres crecía poco a poco a partir de aquella hora.
A medida que mis compañeros salían a toda prisa
con sus sonrisas e ilusiones y se perdían
las voces en el pasillo, la escuela se volvía para mí
más humana y afectiva.

A pesar de mi corta edad y de no comprender
en ese tiempo los entresijos de la vida, yo amaba
aquel silencio que amparaba
como una madre
los fantasmas de mi niñez.

A las cinco de la tarde
una parte de mi alma
se quedada muda tras de mí. (Ahora sé
.........por que las últimas filas de las aulas
.........están llenas de niños silenciosos)


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1 comentarios:

Joan Tristany dijo...

Genial.
Este poema junto con el del faro son dos de los mejores poemas que te he leído.
Es un verdadero placer haber encotrado tu blog